Nos pusimos todos juntos tan pronto como abrí los ojos. Estaban ahí, esperándome. David Bowie, Tina Turner, Wham, Boy George, The Cure, The Smiths, Sisters of Mercy… No llegaron todos a la vez, pero se juntaron para la foto.
Sólo un clic, y ya éramos todos eternos. Íbamos a recorrer el mundo y el tiempo, y sería para siempre.
Nunca me planteé cómo llegaron hasta allí. Por lo que a mí concernía, habían estado siempre, y era yo la que, una vez desperté, se había incorporado al grupo.
Caminé y caminé, respiré, reí y lloré. Brindé cada vez que la Tierra dio una vuelta al sol, y todo estaba en su sitio.
Hasta que un día no lo estuvo.
Simplemente, comenzaron a marcharse.
Fue un shock, especialmente porque, cuando nos hicimos la foto, yo había dado por sentado que la imagen y su contenido serían eternos.
Y resulta que no.
Tina, David, Michael y muchos otros desaparecieron.
Poco a poco las malas noticias se fueron acumulando, hasta que me di por vencida.
Supe que yo también saldría de la foto.
Supe que sólo había sido una instantánea maravillosa.